Materia
La tierra, la madera y la piedra conservan su expresión natural.
Una residencia donde la tierra, el agua y la vegetación construyen una forma de habitar serena.
La tapia pisada define la identidad de la residencia mediante su textura, profundidad y tonalidad natural. Madera, vidrio, agua y vegetación se incorporan como contrapuntos precisos, construyendo una arquitectura serena y vinculada con el paisaje.
La tierra, la madera y la piedra conservan su expresión natural.
El vidrio diluye el límite entre las estancias y los jardines.
La vegetación no acompaña la arquitectura: forma parte de ella.
Una secuencia de planos, desniveles y jardines transforma el patio en el centro sensorial de la residencia. El agua acompaña el recorrido y refleja la presencia cálida de los muros de tierra.
La isla de piedra clara introduce una geometría rigurosa frente a la textura irregular de la tierra. La carpintería oscura y el mosaico artesanal aportan profundidad y carácter.
Ubicado entre jardines laterales, el comedor ocupa el corazón de la residencia. La simetría, la altura y la presencia de la tapia convierten cada encuentro en una experiencia vinculada con el paisaje.
La biblioteca de madera envuelve un ambiente destinado a la lectura, la conversación y el descanso. La arquitectura conserva su conexión con el jardín, pero adquiere aquí una escala más íntima.
La habitación se abre hacia jardines laterales que filtran la luz y preservan la intimidad. Una paleta neutra permite que la tierra, la madera y la vegetación mantengan el protagonismo.
La bañera exenta ocupa el eje de un espacio donde el agua y el jardín se contemplan como parte de una misma experiencia. El vidrio conserva la continuidad sin diluir la sensación de refugio.
La cocina exterior prolonga la vida cotidiana hacia el jardín. Una composición sobria de metal negro y madera organiza el encuentro dentro de un paisaje tropical envolvente.
La arquitectura encuentra su expresión más completa cuando la materia construida y la naturaleza dejan de percibirse como elementos separados.
Habitar entre jardines.
La sala se construye como un espacio contenido y, al mismo tiempo, abierto al exterior. Textiles claros, madera oscura y tapia pisada equilibran confort, permanencia y ligereza.